Por Magdalena Martínez, de AFP.
Sentado en el Club de la Asociación
Agropecuaria de Dolores, ciudad del fértil departamento de Soriano, en
la confluencia de los ríos Uruguay y Negro, el productor Lázaro
Bacigalupe no se separa de su teléfono inteligente.
Mira al cielo, "porque en Uruguay el
suelo aguanta veinte días la humedad y tiene que llover cada quince
días", pero también tiene un ojo en el mercado de granos de Chicago
porque "hay que tratar de estar muy informado de lo que pasa en el
mundo".




