Además de su creciente uso militar, las aeronaves no tripuladas o “drones” se emplean con fines científicos y civiles para localizar personas, estudiar las aves y los volcanes, o para recabar información de la fauna y el medioambiente.
Carecen de piloto, tripulación y pasajeros y sus dimensiones son considerablemente menores que las aeronaves convencionales, pero el potencial de este avance tecnológico, que viene registrando un imparable desarrollo desde finales del siglo XX, es enorme, como lo demuestran sus aplicaciones más recientes.
